Las hostilidades en la frontera entre Tailandia y Camboya han entrado en su undécimo día, dejando al menos 52 personas fallecidas y provocando una enorme crisis humanitaria con más de 700.000 desplazados, mientras tanto, el alto el fuego se aleja cada vez más y Tailandia anuncia nuevas exigencias.
Según informe oficial del Ministerio de Defensa tailandés, entre las víctimas se encuentran 19 militares y 16 civiles tailandeses, Camboya cuenta 17 civiles camboyanos fallecidos y decenas de heridos.
Los enfrentamientos han tenido lugar en varios sectores disputados, con intercambio de artillería, ataques con drones y cohetes, y la captura de posiciones camboyanas como Chong Anh Ma, donde las fuerzas tailandesas han izado su bandera tras días de intensos choques.
Tailandia ha planteado tres condiciones para retomar conversaciones que conduzcan a la paz: Camboya debe declarar primero el fin de los enfrentamientos, debe demostrar un compromiso verificable con la paz y debe cooperar en el desminado de las zonas fronterizas antes de cualquier diálogo significativo, según el Gobierno de Bangkok.
El Gobierno de Tailandia ha negado a su vez las “declaraciones falsas” de su vecino ante la ONU, que acusó a Tailandia de llevar a cabo incursiones ilegales en territorio camboyano. Por su parte, el Ministerio de Información de Camboya ha insistido en que las fuerzas tailandesas atacan civiles e infraestructuras en lugar de unidades militares de manera excepcional.
La batalla ha provocado una de las mayores crisis humanitarias en la región en años. Según cálculos de agencias internacionales, más de 700.000 personas han sido desplazadas de sus hogares por la violencia.
Aunque Donald Trump medió con éxito una paz en octubre, parece ser que esta nueva ofensiva se ha intensificado complicando cualquier posible mediación rápida como la de hace unos meses.
Francisco Segovia, El Camarada del Mundo®, 17/12/2025.
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