El Consejo de Ministros ha aprobado la concesión directa de préstamos a empresas españolas y europeas para avanzar en el programa del futuro sistema de combate aéreo (FCAS) y otros proyectos de modernización militar mientras sigue la disputa entre Dassault Aviation y Airbus que amenaza con ralentizar o desmantelar el proyecto.
El Gobierno español ha aprobado dos reales decretos de concesión directa de préstamos para financiar el desarrollo de programas estratégicos de modernización en el ámbito aéreo. Las medidas, aprobadas en el mismo Consejo de Ministros que consolidó el embargo de armas a Israel, forman parte del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, dotado con más de 10.000 millones de euros.
El primer decreto establece la financiación de proyectos vinculados al Sistema Integral Aéreo de Última Generación (NGWS), núcleo del programa FCAS (Future Combat Air System), el caza europeo de sexta generación destinado a sustituir a partir de 2040 al Rafale francés y a los Eurofighter de Alemania y España. Las empresas beneficiarias serán Indra y Airbus Defence and Space, encargadas de los subprogramas CTN NGWS y FCAS Nacional.
«Estos programas son críticos para dotar a las Fuerzas Armadas de capacidades de última generación y para reforzar la soberanía tecnológica, operativa y estratégica del país», subrayó el Ejecutivo en la documentación publicada.
El segundo real decreto contempla préstamos a Airbus Defence and Space y Airbus Helicopters España para proyectos de enseñanza en vuelo avanzado, tecnologías de movilidad aérea basada en los esperados TAI Hürjet que sustituirán a los nacionales CASA C-212 Aviocar y el desarrollo de nuevos helicópteros multipropósito.
El tercero contempla la mejora de capacidades de la Unidad Militar de Emergencias.
Por desgracia, mientras España impulsa el proyecto con nuevos préstamos, el director general de Dassault Aviation, Eric Trappier, aseguró esta semana que el fabricante francés está en condiciones de desarrollar el futuro avión de combate “en solitario” si fuera necesario. «Si los alemanes quieren hacerlo solos, que lo hagan; aquí sabemos hacerlo», afirmó Trappier en la inauguración de una nueva planta en Cergy (Val-d'Oise), en alusión a los desencuentros con Airbus, que representa a Alemania en el consorcio.
El FCAS, considerado el mayor proyecto militar europeo con un coste estimado de más de 100.000 millones de euros, ha sufrido retrasos por las discrepancias entre los socios sobre el reparto de responsabilidades y la propiedad intelectual del sistema. Dassault insiste en liderar el desarrollo con el 80% mientras que Airbus reclama un papel más equilibrado entre los tres países principales.
A pesar de la fricción, Airbus ha mantenido su apoyo al proyecto y con los acuerdos alcanzados, aclarando que sus negociaciones son para avanzar a la nueva fase del proyecto.
Lidia Herráez, El Camarada del Mundo®, 24/09/2025.
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